Los antecedentes más remotos de la comuna datan de las culturas precolombinas Molle y Diaguita, cuyas principales actividades para sus necesidades eran las primarias y de recolección. Las invasiones Incas dieron origen a nuevas formas de vida traducidas en el desarrollo de la alfarería y agricultura, cambiando su vida de trashumancia a sedentarismo, creándose asentamientos en los respectivos valles. En el periodo de la conquista (1540 – 1549) se transformó la comuna, en distintas encomiendas, introduciéndose así nuevas formas de vida y  costumbres traídas por los españoles. Este es el punto de partida de la desaparición de la cultura autóctona debido al mestizaje. El proceso de conquista, a lo que se sumó el bajo número de la población indígena existente en la zona, obligó a suplirla con contingentes Yanaconas (traídos del Perú). Además, hubo un tráfico de indígenas Huarpes desde los territorios trasandinos (Tucumán, San Juan y Área Cuyana) y la presencia importante de Mapuches, los cuales llegaron también con los encomenderos.



Con lo anterior, la cultura Mapuche dejó un legado de su cultura en toponimia y ciertas practicas artesanales que aún están presentes en el tallado de maderas (Artesas morteros), tejidos de totora, (canastos para la recolección de frutos), mitos y leyendas. Cabe destacar, que son de lengua mapuche (Mapudungún), los nombre de CARÉN: “lugar verde” COLLIGHUAY: “ huala o pato pardo”; HUALTATAS: “ donde se juntan los contornos”; TULA-HUEN: “pareja de garzas”; PANGUI: “león chileno, puma”; RAPEL:” garganta de greda negra”; MIALQUI: “ lo que se lleva consigo”; GUATULAME: “entre cerros”, como también  son los nombres de PALQUI, TOME, ÑIPAS que sirven para denominar ciertas plantas, del mismo modo que la voz QUILLAY y MAQUI.




La información histórica disponible permite constatar que la comuna de Monte Patria comienza a conformarse a partir del siglo XVIII, por la donación y entrega de tierras a Don Juan Cisternas de la Cerna, corregidor de La Serena, las cuales eran las demasías del Coronel Pedro Cortés Monroy, Marqués de Guana y Guanilla. Es el hijo de este Coronel, quien declara ser el dueño de la estancia Monterrey, sin que nadie se atreviera a contradecirlo, donde tenía su casa patronal en lo alto de lo que hoy es Monte Patria.
Otro hecho histórico relevante para la comuna, ocurrió durante el periodo de la Independencia, cuando los pasos de Guana (donde se encuentra la tenencia de carabineros en la central Los Molles)  y Calderón (actual paso de La Chapetona) fueron elegidos por los patriotas para sorprender a los españoles que ocupaban Coquimbo. Es este hecho el que dio origen al nombre de la comuna, en rechazo a la denominación Monterrey que hasta entonces prevalecía, y a la vez en homenaje a dicho ejército.


PASO DEL EJERCITO LIBERTADOR

El paso del ejercito libertador por los valles de Monte Patria representa uno de los hechos históricos más significativos ocurridos en nuestra comuna. El general José de San Martin y nuestro general Bernardo O’Higgins, desde Argentina, en enero de 1817, iniciaron la marcha de las tropas del Ejército Libertador de Los Andes que finalmente lograron la independencia de Chile. De las seis columnas que se desplazaron desde Argentina a Chile, una fue la columna de Guana, que desde la provincia de San Juan inició su avance hasta la provincia de Coquimbo. La comuna de Monte Patria, a través del reconocimiento de la Ruta Patrimonial del paso de Ejercito Libertador, hace un homenaje a todos los héroes que transitaron por estas tierras para construir una patria libre, una Latinoamérica libre.

WENCESLAO VARGAS

Wenceslao Vargas Rojas fue un marino y militar chileno, nació el 28 de septiembre de 1861 en Rapel, Monte Patria, reconocido como el ultimo sobreviviente de la tripulación de la corbeta Esmeralda que tomó parte en el combate naval de Iquique el 21 de mayo de 1879. Hijo de Toribio Vargas y Silveria Rojas ejerció diversos oficios en su juventud, siendo en uno de ellos destinado a Perú, donde trabajó en faenas de construcción y marina. Luego del estallido de la guerra del pacífico, el 16 de abril de 1879 fue deportado junto con un centenar de chilenos hasta el puerto de Iquique, donde se enroló en la armada de Chile entusiasmado por su amigo Arturo Fernández Vial. El 21 de mayo, quizás sin pensarlo ni proponérselo, pasaba a formar parte de las páginas de la historia tras el enfrentamiento entre la Esmeralda y la Covadonga, que sostenían un bloqueo al puerto de Iquique, y los blindados peruanos Huáscar e Independencia.

SERGIO LARRAIN

Reconocido mundialmente por la calidad de su fotografía, Larraín nació en 1931 en Santiago de Chile y falleció en Tulahuen en 2012. Sus últimos años los dedicó a practicar yoga, meditar, pintar y a esparcir un mensaje filosófico, viviendo en una pequeña y austera casa de adobe rodeado de tomates, sandias y zapallos que crecían en una huerta. A Larraín le tomo dos años encontrar un lugar donde refugiarse, lejos del ruido citadino y los años de fama. Entre sus más amigos solían llamarlo Keko. Ni ellos mismos lograban explicarse por qué el más famoso de los fotógrafos chilenos se había alejado de todo para volverse un perfecto desconocido.

Entre fines de los 50 y mediados de los 60, Larraín (1931-2012) dio la vuelta al mundo con una cámara Leica entre sus manos. Tras abandonar sus estudios de ingeniería forestal en Berkeley, retrató desde el lado más oculto de Valparaíso y Londres, hasta la captura de los guerrilleros en Casbah, en Argelia, y al temido capo mafioso Giuseppe Genco Russo, en 1959.